(Miedo desproporcionado a perder el celular) y su relación con tres variables sociodemográficas
Diario el Estratega de Linares/ Jueves 26 de marzo del 2026
Por: Arturo Barraza Macías y María Guadalupe Chavira Salas
El teléfono celular, como dispositivo tecnológico indispensable en la actualidad para el ser
humano, tiene una dimensión negativa que se traduce en múltiples objetos de investigación
emergentes, siendo la Nomofobia uno de ellos. En este estudio se pretende determinar la
prevalencia del miedo desproporcionado a perder el celular (Nomofobia) y la relación del miedo,
en lo general, a perder el celular con las variables sexo, edad y principal actividad que realiza;
esto con la intención explícita de avanzar en un perfil descriptivo y sociodemográfico al respecto.
Para el logro de este objetivo se llevó a cabo un estudio correlacional, transversal y no experimental a través de la aplicación de la Escala Barraza de Nomofobia a una muestra no
probabilística de 251 participantes del estado de Durango, en México. Los resultados obtenidos
indican que más del 80% de la población encuestada presenta miedo a perder el celular, mientras que el nivel específico de Nomofobia solo se presenta en un 2.4% de la población. Así mismo se pudo establecer que son las mujeres, los jóvenes y los que estudian, como actividad principal, los que tienen un mayor miedo a perder el celular. Se concluye planteando la necesidad de continuar con mayores estudios al respecto.
La irrupción y omnipresencia de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en la vida cotidiana del ser humano, y los dispositivos que lo hacen posible, ha generado un nuevo tipo de realidad a la que se le suele denominada realidad aumentada (Basogain, Olabe, Espinosa, Rouèche & Olabe, 2007). En este tipo de realidad el ser humano oscila entre las limitaciones de la realidad física y la potencialidad, inmediatez y simultaneidad de la comunicación que agrega una dimensión virtual a la realidad física. En este contexto un dispositivo tecnológico acapara la atención: el teléfono celular.
Desde su teléfono celular el ser humano: a) se comunica inmediatamente con otras personas sin importar la distancia física que les separa, b) genera, envía y guarda archivos de texto y materiales audiovisuales, c) participa en redes sociales y entra en comunicación con una gran cantidad de personas, d) graba videos y
audios que puede guardar, enviar o subir a la red o a la nube, e) participa en videoconferencias con finalidades académicas o empresariales, f) hace video llamadas para tener mayor cercanía con sus familiares y amigos, g) consulta y recupera información de manera instantánea, etc., sin lugar a dudas, su probada utilidad y sus múltiples ventajas y beneficios no están sujetos a discusión.
Sin embargo, más allá de estos rasgos positivos, el uso del teléfono celular en esta realidad aumentada tiene una dimensión negativa que no se puede soslayar; algunos Nomofobia (miedo desproporcionado a perder el celular) y su relación con tres variables sociodemográficas 25 PERSPECTIVAS EN PSICOLOGÍA – Vol. 19 – Número 1 – junio/noviembre 2022 – (pp. 23-36) autores hablan de una visión catastrofista al
respecto (García, & Fabila, 2014). Sus consecuencias negativas pueden impactar el área física, social, comportamental y psicológica del ser humano; a continuación, se realiza un breve, pero ilustrativo recuento al respecto.
a) Área física: El uso del teléfono celular puede causar daño al cerebro (Söderqvist, Carlberg ll, & Harde, 2009) y al sentido del oído (Waard, Edlinger, & Brookhuis, 2011).
b) Área social: el uso del celular generala prevalencia de las relaciones virtuales en detrimento de las relaciones físicas (Ling, 2004) y genera problemas en las relaciones interpersonales (Peñuela, et al. 2014). Mención aparte merece el hecho de que a raíz de la popularización del uso del celular se generó la aparición de nuevas formas de intimidación, representando este dispositivo un aliado para los grupos
de delincuentes que pueden realizar una gran variedad de delitos y fraudes a través de él (Ling, 2007).
c) Área comportamental: el uso del celular, mientras se conduce un automóvil, es un gran distractor que
suele generar accidentes (Agüero, et al. 2014) y en el caso de los estudiantes el uso del celular tiende a
bajar la concentración (Conti, et al. 2019).
d) Área psicológica: el uso del celular suele generar una conducta obsesiva que Implica el miedo irracional a prescindir de él (López, 2015); así mismo, se le relaciona con la prevalencia del estrés, la ansiedad y la depresión (González-Rivera, Segura-Abreu & UrbistondoRodríguez, 2018; Thomée,
Härenstam, & Hagberg, 2011).
La existencia de estas y otras consecuencias negativas ha sido abordada por los investigadores generando una serie de términos y conceptos que intentan estudiar y delimitar ciertos ámbitos de la
relación del ser humano con su celular; en ese sentido aparecen términos como llamada
o vibración fantasma, phubbing, uso problemático del teléfono celular, Nomofobia, adición al teléfono celular, etc. De estos fenómenos la atención del presente artículo está puesta en la Nomofobia.
El antecedente inicial, del estudio de la Nomofobia, se remite al año 2011 cuando la empresa británica SecurEnvoy, tras la realización de una investigación sobre el uso del teléfono celular en el Reino Unido, acuña el término Nomofobia para definir el miedo irracional a salir de casa sin un teléfono
móvil. El término en sí mismo es una abreviatura de la expresión inglesa «no- Nomofobia (miedo desproporcionado a perder el celular) y su relación con tres variables sociodemográficas 26
PERSPECTIVAS EN PSICOLOGÍA – Vol. 19 – Número 1 – junio/noviembre 2022 – (pp. 23-36)
mobile-phone-phobia» miedo a no tener móvil (Noroña, 2015).
Actualmente los estudios sobre Nomofobia se debaten en tres líneas conceptuales: como una adicción (RamosSoler, López-Sánchez & Quiles-Soler, 2017), como una fobia (León-Mejía, Calvete, Patino-Alonso, Machimbarrena & González, 2021) o como un trastorno de ansiedad (González, León-Mejía, PérezSancho & Calvete, 2017); en esta investigación se asume la línea conceptual que lo ve como una fobia (miedo desproporcionado), por estar más en congruencia con su definición prístina, y se le conceptualiza como Una fobia específica de carácter situacional que implica un miedo desproporcionado a perder el celular. Esta pérdida del celular puede asumir tres variantes diferentes: a) perder de manera permanente el teléfono celular (extravío, robo, etc.), b) la pérdida parcial de orden funcional del teléfono
celular (que no funcionen algunas de las aplicaciones, se queden sin internet, etc.), o c) la pérdida momentánea del teléfono celular (no poder usarlo) (Barraza, 2020, p. 33). Para explicar el origen de este
fenómeno Barraza (2020) construye, a través de un abordaje cognitivo-conductual, la
hipótesis de la concordancia situacional
como generadora del miedo.
En esta hipótesis plantea que el
miedo surge cuando dos condiciones
objetivas que interactúan entre sí (existencia
objetiva de riesgo del estímulo externo y
probabilidad de inminencia