El hijo Ilustre olvidado; Manuel Quevedo el cronista que puso en valor a Linares y los de Linares
Diario el Estratega de Linares/Por: Gustavo Bueno Álvarez/Martes 19 de mayo del 2026
Hay hombres que pasan por la vida con el único propósito de encender luces para que otros no caminen a oscuras. Hombres silenciosos, de paso pausado pero de huella profunda, que no buscan el aplauso fácil ni la primera fila del escenario social. En Linares, ese hombre tiene nombre y apellido: Manuel Quevedo Méndez.
Durante décadas, Manuel ha sido el guardián de nuestros secretos, el custodio de nuestra identidad y el arqueólogo de las pequeñas y grandes historias que forjaron la Villa de San Ambrosio. Ahora se sabe «Villa de Linares «Con una generosidad que hoy en día parece de otro siglo, se ha dedicado a rescatar del polvo de los archivos a alcaldes pretéritos, bomberos heroicos, educadores ejemplares y vecinos comunes que el tiempo amenazaba con borrar. Él los nombró, los trajo al presente y les devolvió la dignidad.
Sin embargo, corremos el peligro de cometer una de las mayores injusticias de nuestra historia reciente: transformar al cronista en «el ilustre olvidado».
Es una paradoja dolorosa. Quien ha pasado más de medio siglo salvando a otros del anonimato, hoy observa cómo el reconocimiento institucional parece esquivo o, al menos, inexplicablemente lento. Manuel Quevedo Méndez no necesita un título para que el pueblo lo respete; el cariño de la gente y el respeto de sus pares ya se lo ganó en la calle, en las aulas y a través de cada una de sus columnas de prensa. Pero Linares sí necesita declararlo Hijo Ilustre, no por él, sino por nosotros mismos.
Una ciudad que no premia a sus sabios en vida es una ciudad desgradecida. Una comuna que espera el último suspiro para entregar un galardón de manera póstuma solo demuestra su propia miopía y burocracia. Los homenajes, el Decreto Municipal y la medalla tienen que entregarse ahora, cuando Manuel aún puede sentir el calor de su tierra y el agradecimiento de las generaciones que ayudó a formar.
Hijo Ilustre no es solo un título para el currículum; es el abrazo oficial de un pueblo a un hombre que le entregó su vida entera. Alcalde y concejales tienen hoy una oportunidad histórica. No permitamos que el mayor divulgador de nuestra provincia, se convierta, por desidia o letargo, en el más ilustre de los olvidados. Es hora de hacer justicia.
Es un hombre de tomo y lomo. Lo conocí cuando fuimos compañeros en el Liceo de Hombres de aquella época, de esos compañeros distinguidos, atento, amable, entrañable y por sobre todo un CABALLERO. Bendiciones amigo Manolo.
Totalmente de acuerdo con esta valiosa publicación. Manuel Quevedo, amigo y excolega, merece este reconocimiento en bien de la cultura y de revivir hechos históricos y anecdóticos de nuestra querida ciudad. Ahora es el momento de exaltar y reconocer su aporte cultural a nuestra ciudad.
Manuel Quevedo Méndez, merece un reconocimiento público,por su valioso aporte cómo cronista y mejor investigador de nuestras raíces históricas.
Cómo amiga y ex colega propongo que se envíe una carta al Municipio lo más pronto posible, para que el nombre de este gran profesor y académico quede en los anales cómo HIJO Ilustre de Linares.
Gran iniciativa. No dejemos que don Manuel Quevedo pase por esta vida sin este maravilloso reconocimiento, que más que merecido lo tiene.
Gran hombre, a quien debemos abrazar con cariño y agradecimiento y qué mejor manera, declarándolo Hijo Ilustre.
Toda mi admiración para él!
Fue mi profesor de Castellano desde 3° básico a 1° medio. Me presento a mi primer héroe, Hazaña de Mío Cid Campeador , de Vicente Huidobro. Nunca pude dejar de leer. Gracias Don Manuel.
No podría haber sido más certera esta columna, cargada de una propuesta justa, urgente y merecedora.
Una vida dedicada a aquellos personajes que la historia local ha conocido, sin la menor intención de figuración ni reconocimiento.
La Autoridad tiene la palabra.
Héctor Herrera Flores.
Si no lo sabré yo !!
Totalmente de acuerdo.
Totalmente de acuerdo con el autor, a quien le agradezco enormemente su columna.
Manuel Quevedo ha sido fundamental en el ejercicio de alimentar el orgullo de ser linarenses y de darle identidad a nuestra comuna en tiempos donde eso parece no importa demasiado. Además del gran investigador y divulgador de historias fundamentales, Manuel Quevedo fue un tremendo profesor, de esos que dejan huella en la formación de sus alumnos. Paso pausado, pero profundo, como bien dice el autor. Grande don Manuel!