Jeanet Garrido «Una de las ajiceras destacadas del Maule»
Diario el Estratega de Linares/ Jueves 07 de noviembre del 2024/Por Gustavo Bueno/ A través del fondo de fomento de medios de comunicación social del gobierno regional del Maule.

La historia de Jeanet Garrido Ayala, la ajicera de Palmilla
«PROYECTO AJICERAS DE PALMILLA PATRIMONIO INMATERIAL DEL MAULE»
A través de este proyecto queremos representar a todas y cada una de las ajiceras de la localidad de Palmilla, sabemos que son alrededor de 50 familias aproximadamente que producen y fabrican ají cacho de cabra ahumado en zaranda, por lo que este trabajo es un reconocimiento a cada mujer campesina, en especial a las de la región del Maule.
«La comunidad campesina de Palmilla, ubicada en la comuna de la región del Maule, por portar una antigua tradición ajicera, formada por una trama de conocimientos y practicas de cultivo, producción de semillas, procesamiento y usos del ají. Esta tradición se remonta en el tiempo, y su elemento distintivo es el ahumado de aji en zarandas, que es una técnica única y que fue creada por los propios campesinos de Palmilla, hace al menos 7 décadas.»
«La tradición campesina de ahumado de ají en zarandas tiene atributos patrimoniales tales como: es una practica sociocultural tradicional campesina trasmitida de generación en generación por vía familiar o laboral, que incluye todas las etapas productivas del cultivo y con un marcado sello identitario local y territorial de Palmilla; la practica trasmitida esta formada por un conjunto de saberes y uso; la tradición es original y fue creada y desarrollada hace generaciones por los mismos campesinos Palmillanos.
La tradición se manifiesta en una materialidad formada por estructuras arquitectónicas especialmente creadas para el proceso ahumado del ají, y que los propios cultores bautizaron como «Zarandas», los campesinos utilizan semillas del ají de variedades locales, como cacho de cabra, cultivadas y mantenidas por siglos por los agricultores del Chile central; La tradición es una expresión representativa de la historia y cultura campesina de la zona central del país, y forma parte del sistema de economía familiar, y basa sus sostenibilidad en la trasmisión cultural (herencia) y en interacción con el medio ambiente (territorio» fuente «Investigación de universidad católica del Maule sede Curico «Tradición campesina de ahumado de ají en zarandas de Palmilla «Patrimonio rural del Maule»
En el corazón de Linares, un lugar donde la tradición agrícola se ha mantenido viva a lo largo de las generaciones, brilla con luz propia la figura de Jeanet Garrido Ayala. Nacida en este pintoresco pueblo, Jeanet ha convertido su pasión por el ají cacho de cabra en una verdadera historia de éxito y superación. Desde muy joven, Jeanet estuvo inmersa en el mundo del cultivo, guiada por su padre, Omar Garrido, quien le enseñó los secretos de este apasionante fruto.

Un legado familiar
La infancia de Jeanet está marcada por los recuerdos de sus padres trabajando arduamente en la tierra. «Cuando éramos pequeños, mi padre y mi madre hacían un gran esfuerzo para preparar los terrenos para el cultivo del ají», relata con nostalgia. La imagen de ellos arando la tierra con animales y utilizando herramientas tradicionales como palas y rastrillos es un testimonio de la dedicación y sacrificio que han caracterizado a su familia a lo largo de los años.
A pesar de las dificultades, esta joven agricultora supo encontrar la fortaleza para avanzar. Tras completar su educación secundaria, tomó una decisión crucial: mudarse a Santiago. Sin embargo, el destino tenía planeado un reencuentro inesperado con Jorge Tapia, su actual esposo, quien también compartía la misma pasión por el ají cacho de cabra. Juntos, comenzaron a explorar más sobre el proceso de producción y, tras varias experiencias, arrendaron su primer terreno de una hectárea y media en Palmilla, dando inicio a una nueva etapa en sus vidas.
Los primeros pasos hacia el éxito

Con el primer terreno arrendado, la pareja se embarcó en la aventura de cultivar ají. No fue un camino fácil. Jeanet recuerda cómo, al principio, todo era un desafío constante; aprender a manejar un negocio agrícola demandaba no solo sudor, sino también perseverancia. Sin embargo, su amor por el campo y el deseo de brindar una mejor vida a sus hijos fueron sus principales motores.
El cambio decisivo llegó cuando Jeanet supo aprovechar las oportunidades de financiamiento que ofrecía Indap (Instituto de Desarrollo Agropecuario). Se adjudicó un proyecto que le permitiría invertir $2.000.000 en la construcción de una bodega. Este paso marcó un antes y un después en su emprendimiento, pues hasta ese momento, la cosecha debía venderse de inmediato. “No teníamos dónde guardar el ají”, confiesa. La nueva bodega permitió a Jeanet y a Jorge almacenar su producción y esperar un mejor precio en el mercado.

Innovación y crecimiento
Con el espacio adecuado para conservar su cosecha, Jeanet empezó a dar forma a su negocio, incorporando técnicas modernas de producción. Así, lograron construir su primera zaranda, el lugar donde se ahuma el ají cacho de cabra, un proceso crucial que otorga al producto el distintivo sabor que lo caracteriza. Gracias a la inversión, también pudieron adquirir un tractor y un camión, lo que facilitó tanto la recolección como la distribución del ají.

El siguiente paso fue llevar su producto a la feria de Linares, donde el ají cacho de cabra ahumado causó sensación. Con el tiempo, su fama se extendió hasta Recibir pedidos desde otras ciudades, como Concepción, Temuco, Valdivia y Villa Prat. “Nunca imaginé que nuestro ají fuera tan bien recibido”, dice Jeanet, con una mezcla de humildad y orgullo.
Más que un negocio, una educación
Uno de los mayores logros de Jeanet y Jorge ha sido poder brindar a sus dos hijos, Andrea y Jorge, una educación superior gracias a los ingresos obtenidos de su producción de ají. «Poder costear la universidad de Andrea y la formación técnica de Jorge ha sido uno de mis mayores orgullos», nos cuenta. El sacrificio y la dedicación no solo les permitió salir adelante como familia, sino también contribuir a la formación de una nueva generación.
La ajicera reconocida
Hoy en día, Jeanet Garrido Ayala es considerada una de las ajiceras más reconocidas de Palmilla, un referente de producción agrícola en la comuna de Linares. Su historia es un claro ejemplo de cómo el trabajo arduo, la educación y la resiliencia pueden transformar vidas. Ha participado en ferias y exposiciones, donde comparte su experiencia y promueve el cultivo sostenible, además de inspirar a otros emprendedores locales a seguir sus sueños.
«Cada vez que veo el ají que producimos, recuerdo el esfuerzo de mis padres, lo que ellos hicieron por mí y la importancia de mantener viva nuestra tradición agrícola», reflexiona Jeanet con emoción. Para ella, el ají no es solo un producto; es parte de su identidad, de su historia y de su legado familiar.
Mirando hacia el futuro
A medida que la temporada de cultivo se acerca, Jeanet se siente esperanzada por lo que el futuro le depara. Con planes de expansión, sueña con aumentar su producción y diversificar sus productos, siempre manteniendo la calidad que los ha caracterizado. También desea abrir espacios para capacitar a nuevos agricultores, transmitiendo el conocimiento que ha adquirido a lo largo de su trayectoria.
La historia de Jeanet Garrido Ayala es un testimonio de que con esfuerzo, dedicación y amor por la tierra, es posible construir un sueño. En el rincón encantador de Palmilla, su legado continúa floreciendo, convirtiéndose en inspiración para todos aquellos que se atreven a seguir el camino de la agricultura con pasión y determinación.

La ajicera
Jeanet Garrido Ayala es, sin duda, una mujer pionera en la producción del ají cacho de cabra, cuyo impacto va más allá de su éxito personal. Su compromiso con la agricultura, la educación de sus hijos y su voluntad de crecer y ayudar a otros son valores que la definen. Como una de las ajiceras más destacadas de Palmilla, su historia no solo es un motivo de orgullo para su comunidad, sino también un ejemplo brillante de que el trabajo en equipo y la perseverancia son la clave para alcanzar cualquier sueño.
Realizador Gustavo Bueno
Fotografias y assoria Rodrigo Acosta
Entrevista realizada A través del fondo de fomento de medios de comunicación social del gobierno regional del Maule.


