La tarea de hacer carbón de leña es de muy antigua data colonial
Horno utilizada por lugareños de Chupallar alto Linares
Diario el Estratega de Linares/ Domingo 05 de junio del 2022
La explotación del carbón de leña.
La tarea de hacer carbón de leña es de muy antigua data colonial. Ciertamente no es -como podría sospechar alguien- una reminiscencia cultural indígena, sino claramente hispana. Revisando la obra del abate Juan Ignacio Molina (Molina, 1810), al hablar del espino (Caven en lengua mapuche), árbol preferido para la obtención del carbón, no se hace referencia alguna a la elaboración de su carbón por parte de los naturales o de los españoles de su tiempo.
En cambio, se alaba la dureza de su madera: «los artesanos lo emplean para hacer los mangos de sus instrumentos» (Molina, 1986 [1810]: 186). La obra: Flora arbórea de Chile de los autores Roberto Rodríguez, Oscar Matthei y Max Quesada (1983) nos señala: «su madera…es muy buscada para la fabricación de carbón vegetal de excelente calidad, lo que ha llevado a una rápida explotación de los otrora extensos espinales» (1983: 53).
Una referencia del año 1820.
Sobre el este tema, creemos sería de intéres aportar aquí el testimonio de un marino inglés que recorrió las costas de Pacífico Sur y luchó a las órdenes del Lord Cochrane en las guerras de la Independencia. Se trata del oficial naval Richard Longeville Vowell quen escribó una notable y detallada reseña de sus viajes y de su participación en acciones navales en la costa de Pácífico. Al psasar por Chile, nos ofrece una magnífica descripción de sus ciudades, sus habitantes y sus costumbres. Tambien nos ofrece una muy valiosa descripción de sus paisajes naturales, y de su flora, fauna y aún de su mitología. Al pasar por la cuesta de Lo Prado rumbo a Valparaíso, hace especial referencia al árbol del espino (Acacia caven) y su utilización en el país:
«El terreno montañoso que se extiende entre Bustamante y el pie de la Cuesta, está cubierto principalmenrte de espino, árbol espinoso, rojizo, que crece hasta un grueso considerable….Como los troncos de estos árboles son bastante altos y lo suficientemente derechos, producen una madera excelente para horcones, especie de vigas biterminales de las granjas para sostener el techo de fagina…Son útiles también para guardacantones, puentes y para toda obra expuesta forzosamente a mojarse pues su madera es notablemente duradera y muy resistente a la humedad. Se vende con facilidad y a un alto precio, cortada en trozos para el fuego, pues arde bien con poco humo y deja cenizas fuertes. Es también la madera más adecuada para hacer carbón, por lo cual se la busca con preferencia, pues no se puede obtener carbón mineral sino en las cercanías de Penco, en la bahía de Concepción, que contiene tanto azufre y es tan pizarreño que no sirve para los menesteres domésticos, quizá ni aún para fundir el hierro.» (Longeville Vowell, 1968: 88-89; cap. IV; énfasis nuestro).
La normativa actual del Ministerio de agricultura de Chile, ha prohibido el empleo de ciertas especies arbóreas para hacer carbón. Es el caso del espino (Acacia caven), del boldo (Peumus boldus) del quillay (Quillaja saponaria), del canelo Drymis winteri), del ciprés de la cordillera (Austrocedrus chilensis), el lun (Escalonia revoluta), y otras más, escasas. (Cfr. Decreto Nº 366, del 30-03-1944 del Ministerio de Tierras y Colonización) Este Decreto rige la explotación del quillay y otras especies forestales).
Releyendo viejas notas de campo.
Revisando mis viejos Diarios de Campo, (Diario Nº 23, 1982-1984), dí con unas notas mías referidas a la explotación del carbón de leña en las estribaciones bajas de la precordillera de Graneros, parte del antigua hacienda de «La Leonera» (Fig 1). La referencia nos pareció digna de ser conservada, por provenir directamente de un carbonero experimentado. Exactamente sobre esta misma zona, hemos escrito un par de artículos en este mismo Blog, con ocasión de nuestros descubrimientos arqueológicos realizados en el estero de «Las Ñipas», pequeño afluente del río Codegua. (Ver bibliografía, al fin de este trabajo). El área de nuestros descubrimientos arqueológicos distaba no más de 300 metros de los primeros hornos de carbón, ya abandonados, construidos entre 1945 y 1980, a los que se alude en la cita siguiente.
Justamente, la entrevista al carbonero que más abajo reproducimos, se realizó en los días en que iniciábamos con mi familia y alumnos de historia de la Universidad de Santiago, las excavaciones arqueológicas (Ver bibliografía, abajo) en las proximidades de los hornos de leña derruidos. La presencia de varios hornos antiguos, atrajo nuestra atención y nos indujo a realizar la presente entrevista.
Breve historial de la zona referida.
La zona de La Leonera formó parte de la extensa hacienda «La Compañía» uno de cuyos últimos dueños (antes de su parcelación) fue don Ventura Blanco Viel (1846-1930). La antigua hacienda perteneció a los antiguos jesuítas, y fue adquirida, tras el destierro de la Orden jesuíta (en 1769) por Orden del rey de España Carlos III, por don Mateo Toro y Zambrano en 1778 por la suma de 100.000 pesos de la época. En recuerdo de sus antiguos dueños, los jesuítas, ha quedado hasta el día de hoy en pie la antigua iglesia en el lugar que lleva por nombre «La Compañía», rica en imágenes y ornamentación colonial. El área próxima a la cordillera de esta hacienda fue comprada por mi padre, Horacio Larrain Cotapos hacia 1940, quien vendió algunas parcelas a algunos de mis tíos Barros Casanueva, fruto de la partición de la antigua hacienda a la muerte de don Ventura Blanco Viel, el último propietario de la antigua hacienda. La parte cordillerana (sobre los 950 m de altitud) ascendía a un total aproximado de 10.000 há., colindando hacia el Este en su parte más alta con la Compañía Minera «El Teniente», sociedad explotara del mineral de cobre, cerca de Caletones. La parte agrícola más importante de la antigua hacienda, próxima a Graneros, fue comprada con el nombre de «La Blanquina» por don Luis Alberto Fernández L., al mismo tiempo que mi padre (1940).
Ârboles preferidos para hacer el carbón.
El área precordillerana baja donde se desarrolla esta vegetación de bosque esclerófilo no presentaba otra fuente de ingreso para el agricultor sino la producción de carbón de leña y alguna eventual crianza de cabras. La ausencia de sectores planos impedía por completo la práctica de la agricultura, salvo en algunos muy escasos planos. Los árboles y arbustos más frecuentemente preferidos para la quema del carbón eran, además del espino (Acacia caven), el boldo (Peumus boldus), el litre (Lithraea caustica), el peumo (Cryptocarya alba) y, eventualmente, por ser más escaso, el lingue (Persea lingue). En la zona que estudiamos, la explotación del carbón de leña se venía realizando probablemente al menos desde la década del 1920, pero se intensifica y se hace más común, a lo que creemos, entre los años 1935-45 por la creciente demanda de carbón vegetal para uso en los braseros, tipo de calefacción en boga. (Cf. Pacheco Marín, 2005, en bibliografía abajo).
Fuente y redaccion http://eco-antropologia.blogspot.com/