Investigadores INIA identifican 18 vides criollas en el Maule

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Diario el Estratega/ Martes 22 de octubre del 2022/Noticia replicada de la plataforma Red Agrícola

Las vides identificadas son «únicas criollas» y pueden ser consideradas como descendientes de las vides patrimoniales introducidas por los colonizadores, País y Moscatel.

Equipo Redagrícola

Con la misión de redescubrir y proteger el patrimonio vitivinícola de la zona, un grupo de investigadores del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) se ha dedicado a estudiar la diversidad genética de las vides de la región del Maule. El proyecto “Caracterización y valorización de vides y vinos del Maule”, es financiado por el Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC) del Gobierno Regional del Maule y busca que las vides sean preservadas y valorizadas tanto en su lugar de origen como fuera de él.

El proyecto se basa en una estrategia participativa, con 70 productores que han permitido que los investigadores tomen muestras de sus vides. Las vides identificadas hasta el momento poseen una genética que les ha permitido adaptarse a condiciones hostiles. Esto permite contar con material de alto valor frente al cambio climático, además de propiciar la competitividad al ingresar al mercado con vinos de características inéditas.

RESULTADOS OBTENIDOS

La modalidad de trabajo participativo ha permitido abarcar el 80% de las comunas de la región del Maule y se han recolectado 326 muestras. Gracias a este proceso, de la muestra de 326 vides se han logrado identificar 71 plantas con genotipo único, es decir, que su base genética no coincide con ninguna anteriormente registrada. Estos cultivares se clasifican en tres grupos: las de origen europeo o norteamericano (37), las de origen sudamericano o criollas (27) y las de origen desconocido, pero con genética europea (7).

Dentro de las vides criollas de origen sudamericano se identificaron San Francisco, Cereza, Huevo de Gallo (conocida como Blanca Ovoide o Cristal), Moscatel Amarillo, Pedro Giménez, Torrontés Riojano, Canela y Moscatel Rosado. En cuanto al grupo de las Criollas de tipo NN, el análisis de diversidad genética identificó 18 vides únicas que pueden ser consideradas como descendientes de las vides patrimoniales introducidas por los colonizadores, es decir, País y Moscatel.

En el grupo de las 18 Criollas sin identidad conocida, se encontraron los siguientes cruzamientos: Breval Negro, Listán Prieto, Moscatel de Alejandría y Muscat à Petit Grains; variedades patrimoniales introducidas por los colonizadores. También es posible encontrar varios descendientes de Moscatel Rosado, cruza de Moscatel de Alejandría con otra vid no identificada.

POTENCIAL ENOLÓGICO

Irina Díaz, una de las investigadoras a cargo del proyecto, señaló que “cuando de variedades criollas se trata, nos enfrentamos a uvas y vinos que no tienen precedentes, genotipos NN que por décadas han sido parte de una mezcla de vinos tintos o blancos e incluso algunos que han sido utilizados para consumo en fresco”.

Para estudiar el potencial enológico de estos genotipos criollos o variedades minoritarias, los investigadores hacen un seguimiento de la madurez de los ejemplares para luego llevar a cabo una microvinificación, es decir, se elaboran pequeñas cantidades de vino para observar sus características.

Para el caso de genotipos criollos y minoritarios, los análisis fisicoquímicos han demostrado que son posibles de usar para hacer vino, pudiendo alcanzar niveles de madurez suficiente, acidez total y pH adecuado, “incluso al degustar sus bayas es posible encontrarse con un equilibrio en la madurez”, explica Díaz.

Gracias a este proceso los investigadores se han encontrado con una variedad de vinos con descriptores sensoriales muy complejos y otros con características más neutras, abriendo así distintas posibilidades dependiendo de cuál sea el estilo de vino que se busque elaborar.

PRÓXIMA ETAPA

Ahora los investigadores de INIA se preparan para la escena post-proyecto y esperan que otros productores y/o comunidades se interesen en los resultados obtenidos y quieran analizar más vides. Por esto, en INIA Raihuén, ubicada en Villa Alegre, instalaron los equipos necesarios para realizar los estudios genéticos en la misma región del Maule, acortando las distancias entre la ciencia y los viñateros.Compartir en:

Redagrícola Chile

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