CHILE AUTORIZÓ EL USO DE 99 PLAGUICIDAS PROHIBIDOS EN EUROPA
Diario El Estratega/ 8 de julio de 2021/Fuente: El Desconcierto
Una extensa auditoría elaborada por la Contraloría General de la República determinó que el Servicio Agrícola Ganadero (SAG) aprobó 99 plaguicidas descartados en la Unión Europea debido a la incertidumbre científica de estos productos respecto a eventuales riesgos a la salud de los humanos, animales o efectos nocivos en el medio ambiente. A su vez, el ente fiscalizador señaló que no hay evidencia de que el SAG analice los peligros que representa el uso de estos plaguicidas a largo plazo, entre ellos los cancerígenos o incluso problemas reproductivos en los seres humanos.
El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) autorizó el uso de 99 plaguicidas en Chile que están prohibidos en la Unión Europea. De ese total, 40 son “altamente peligrosos” (según la Pesticide Action Network) y otras cuatro contienen químicos restringidos.
Así lo determinó una auditoría elaborada por la Contraloría, la cual da cuenta de la falta de antecedentes que el SAG tiene a mano a la hora de dar el visto bueno a un plaguicida. En esta línea, se cuestiona que no soliciten ayuda a organismos competentes, como los ministerios de Salud o de Medio Ambiente, para conocer el impacto de estas sustancias en humanos, animales y en el entorno.
De acuerdo a lo informado por BioBio Chile, la investigación del ente fiscalizador tomó como ejemplo el sistema de la Unión Europea. Allí, a diferencia de Chile, se aplica el principio precautorio o de cautela, el cual establece que, en caso de existir dudas científicas sobre los riesgos que podría provocar un plaguicida, se recomienda no aprobarlo hasta tener certeza de sus efectos adversos.
Entre las conclusiones del informe se señala que no existe evidencia de que se realice una evaluación de riesgos en el proceso de autorización de los pesticidas o que se ponderen sus impactos acumulativos y sinérgicos en la salud de las personas.
Además, se constató que “en la autorización de plaguicidas de uso agrícola, no se consideran las características nacionales, regionales o locales”. Ya sean climáticas, ambientales, o de zonas protegidas, por cuanto “las autorizaciones tienen vigencia nacional sin restricciones”.
Consultado por BioBioChile, desde el SAG emitieron un comunicado, donde señalan que el Servicio Agrícola y Ganadero se encuentra analizando el informe, “tras lo cual presentará un plan de trabajo de acuerdo a los plazos indicados por este organismo”.
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¿Qué son los plaguicidas?
Los plaguicidas, pesticidas o biocidas son tipos de compuestos químicos destinados a repeler, atraer, destruir, prevenir o combatir cualquier especie indeseable de plantas o animales.
Se utilizan durante las etapas de producción, almacenamiento, transporte y distribución de alimentos de origen agrícola, ya sean alimentos para humanos o animales. También se incluyen en los plaguicidas las sustancias que se le administran a los animales de cría para despojarlos de ectoparásitos (parásitos que viven en la parte externa del cuerpo de los animales).
Tipos de plaguicidas
Existen diversos tipos de pesticidas, generalmente ideados para atacar a un tipo específico de plaga, ya sea animal, microbiana o vegetal. En base a este propósito, podemos clasificarlos en:
- Alguicidas. Retrasan el crecimiento o impiden la aparición de algas.
- Antimicrobianos. Destruyen gérmenes y microbios vegetales, especialmente bacterias y virus.
- Desecantes. Ocasionan la pérdida de agua de ciertos tejidos vegetales, secando así las plagas de origen vegetal.
- Defoliantes. Causan que ciertas especies vegetales pierdan sus hojas, impidiéndoles así la fotosíntesis.
- Bombas contra insectos. Aniquilan insectos. Son conocidas en inglés como “foggers” porque se aplican desde aviones o drones y crean una especie de neblina (fog) sobre el cultivo.
- Herbicidas. Matan las hierbas o especies vegetales indeseadas que proliferan en las áreas de cultivo, compitiendo con las especies agrícolas.
- Molusquicidas. Ocasionan la desecación de las babosas y otros moluscos.
- Reguladores del crecimiento de insectos. Inhiben determinados pasos en el circuito reproductivo de los insectos.
- Raticidas. Matan ratones, ratas y otros roedores similares.
- Antimicóticos o fungicidas. Impiden la aparición de hongos o los eliminan de los frutos y las plantas.
- Repelentes. Recubren las especies protegidas y les confieren un olor y sabor desagradable que aleja a las pestes comunes.
- Pesticidas sinérgicos. Potencian y maximizan la efectividad de otros plaguicidas.
Según la magnitud del daño que pueden causar al ser humano, los pesticidas también se pueden clasificar en:
- Peligrosidad baja. No implican daños considerables al ser inhalados, ingeridos o al entrar en contacto con la piel.
- Tóxicos. Implican un daño considerable al ser inhalados, ingeridos o al entrar en contacto con la piel.
- Nocivos. Implican un daño grave que puede dejar secuelas crónicas o incluso provocar la muerte al ser incorporados al organismo humano por las vías descritas en los puntos anteriores.
- Extremadamente tóxicos. Implican un daño muy grave, de tipo agudo, que puede provocar la muerte en poco tiempo.
También se pueden diferenciar según la forma en que se aplican a los determinados cultivos o animales. En este sentido pueden ser:
- Gases
- Aerosoles
- Polvos
- Tabletas o pastillas sólidas
- Líquidos
Riesgos de los plaguicidas

El uso de estos productos plaguicidas implica ciertos riesgos. Entre ellos, podemos enumerar los siguientes:
- Deterioro de especies benignas. Debido a su uso indiscriminado a lo largo de grandes extensiones de cultivo, los plaguicidas pueden ocasionar la muerte de especies inocuas o incluso benignas para el cultivo, haciendo daños ecológicos enormes al medio ambiente y, en ocasiones, incluso fomentando accidentalmente el surgimiento de nuevas plagas por ausencia de depredadores
- Daños permanentes al organismo humano. Las trazas de estos productos que en ocasiones pueden hallarse en los alimentos, en el agua de los ríos y lagos (o aguas provenientes de depósitos subterráneos contaminados) o incluso inhalados directamente del aire, pueden causar distintos tipos de daños a las personas. De acuerdo al daño causado, los plaguicidas pueden ser:
- Cancerígenos. Causan distintos tipos de cáncer y/o leucemia.
- Neurotóxicos. Ocasionan daños directos al cerebro o al sistema nervioso central.
- Teratógenos. Causan deformaciones en los fetos y daños en los bebés en crecimiento, y dañan además el sistema reproductivo de las personas.
- Asfixiantes. Ocasionan daños en el sistema respiratorio y pueden inducir a la asfixia o la insuficiencia pulmonar.
- Contaminación de los alimentos. Dado a su uso abundante a lo largo de distintas etapas de la cadena productiva, es posible que los alimentos destinados al consumo del ser humano o de los animales contengan trazas de variable concentración de estos productos tóxicos.
Plaguicidas y fertilizantes

A diferencia de los plaguicidas, los fertilizantes son sustancias destinadas a mejorar o potenciar el crecimiento y la producción de las especies vegetales agrícolas. Usualmente consisten en sustancias añadidas al suelo o al agua que brindan a las plantas un plus de nutrientes para acelerar su crecimiento, suplir las carencias de nutrientes del suelo o impulsar la producción frutal.
Sin embargo, los fertilizantes también son sustancias, en muchos casos, de origen inorgánico y capaces de causar daños diversos. Su uso excesivo puede destruir la planta que intenta alimentar, haciendo que el suelo endurezca demasiado para sus raíces o modificando los niveles de sustancias químicas propias del suelo.
Además, el exceso de fertilizantes es lavado por las lluvias o las aguas y suele desembocar en ríos, lagos y mares, donde añade un componente inusual a la disponibilidad de nutrientes, generando crecimientos anormales de algas y otras especies vegetales.
Esto puede conducir a crisis ecológicas que llevan a crisis alimenticias o turísticas, como lo que ocurre con el sargazo en la Península de Yucatán, en México.
Plaguicidas orgánicos

Los plaguicidas orgánicos o biopesticidas son aquellos que son extraídos de fuentes naturales, como otras plantas, o minerales abundantes, es decir, no provienen de un laboratorio. Tienen un impacto mucho menor en el ecosistema, aunque no necesariamente acarrean menores riesgos para la salud humana, por lo que también requieren un manejo escrupuloso.
Este tipo de pesticidas suele tener un efecto más limitado, una actuación más lenta y menores problemas de presencia residual, por lo que muchas veces no son escogidos en lugar de los pesticidas tradicionales.
Además, en lugar de erradicar las poblaciones de plagas, suelen más bien mantenerlas bajo control, dentro de parámetros mínimamente aceptables, que causen un mucho menor daño en el balance ecológico de las especies.
Algunos de estos biopesticidas pueden ser de origen microbiano y, en ocasiones, son simplemente especies depredadoras de las plagas, que se ocupan de mantener controlado su crecimiento, sin poner en riesgo otras especies benignas.