La apuesta de Bahari por un turismo que tenga impacto personal y social

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Diario el Estratega/ Jueves 17 de junio 2021/En entrevista con el mercurio online

Emprendimiento ofrece más de 150 excursiones vinculadas al mar, organizadas por anfitriones locales:

‘Nuestra invitación es a pasar experiencias inolvidables en el mar y que el usuario, en el proceso, apoye a un emprendedor local y, a la vez, se conecte con las maravillas y también con los grandes dramas que viven los ecosistemas marinos’, destacan los fundadores de este proyecto«

Javier Bazán dice que llora poco, que en la última década solo lo ha hecho dos veces. Y las dos fueron bajo el mar. La primera fue hace 10 años cuando pudo bucear en la Gran Barrera de Coral y vio directamente el cementerio en que se estaba convirtiendo.

La segunda fue hace tres años, sumergido en las aguas de Rapa Nui. ‘Encontrarte con tres peces en una hora y cuarto de buceo y ver el 100% de los corales muertos es como que la Amazonía se hubiera quemado entera. Cuando vi eso me di cuenta de lo mal que estamos. ¡Al 2030 habrá más toneladas de plástico que peces en el océano! Así que con ese dolor me pregunté cómo meter más gente al agua, para que más personas vivan lo mismo, tomen conciencia y se hagan cargo’, afirma.

Junto con Catalina Flaño y Fabián Koberg, este serenense decidió generar un emprendimiento que al mismo tiempo, acercara a las personas al mar e incentivara a las comunidades costeras a proteger su ecosistema. Así nació Bahari, una plataforma en que las personas pueden contratar experiencias turísticas operadas por anfitriones locales.

‘Chile tiene 68 mil km de costa, pero casi nadie se mete al agua. No porque falten cosas que hacer, sino porque no se conocen. De hecho, uno no se imagina todo lo que se puede hacer en las costas de Chile… nos estamos perdiendo mucho’, destaca Flaño.

Luego de sus primeros seis meses de vida, Bahari ya permite contratar unas 150 experiencias en mares, ríos y lagos ofrecidas por 50 anfitriones locales, entre las que se cuentan recorridos por el Canal Beagle, viajes a Juan Fernández en velero, buceo para avistar tres tipos de ballenas en Chañaral de Aceituno, rafting en Futaleufú y kitesurf, por mencionar solo algunas. La meta para este año es llegar a 200 anfitriones y 500 experiencias.

Creando guardianes

Catalina Flaño, viñamarina, dice que el nombre del emprendimiento viene de la palabra árabe ‘bahr’ (que significa mar) y le agregaron una ‘i’ al final para ‘darle un tono que refleje el espíritu del proyecto: entretenido, cálido e inclusivo’.

Cuando estaban en la fase de planificación, el equipo hizo una encuesta cuyos resultados los impactaron. El 70% de quienes la respondieron dijo no saber dónde ni a quién recurrir para practicar una actividad en el mar y el 60% tenía la percepción de que era caro. ‘En Chile estamos convencidos de que el mar es frío y peligroso. Tenemos metida en la cabeza la bandera roja. Y al mar hay que tenerle respeto, pero no miedo. Hay que saber con quién ir y bajo qué circunstancias; esa cultura no la tenemos’, subraya Bazán.

Por eso una de las tareas clave del equipo es seleccionar experiencias atractivas y asegurarse de que los anfitriones cumplan los estándares que exigen instituciones como la Armada y Sernatur. Esto, por cierto, implica trabajo en terreno, porque estiman que solo el 20% de los operadores tiene algún grado de digitalización. ‘En el mediano plazo, una aspiración es que Bahari sea una plataforma que ayude a regular este mercado, poniendo estándares básicos y que el feedback que dan los clientes les permita a los operadores ir mejorando’, señala Flaño.

Pero la idea no solo es dar seguridad a los usuarios y ofrecerles una compra fácil. También buscan contribuir a dinamizar el turismo costero. Hoy los anfitriones gastan casi todos sus recursos en operar, por lo que no invierten en promoverse o en estar en internet, lo que los invisibiliza si se considera que hoy la mayoría de las personas contrata sus actividades turísticas online. Con su tecnología, Bahari espera desarrollar el potencial turístico de la costa chilena.

‘Podemos transformar el ecosistema de personas que hacen buceo o kayak en una industria potente, donde al final el negocio sea proteger ese territorio, porque si se destruye ese ecosistema marino, el turismo desaparece. Entonces, al contratar a estos anfitriones, el usuario está haciendo un voto de confianza para que esa persona sea una especie de guardián de esos territorios’, afirma Bazán.

Y Flaño complementa: ‘Bahari busca conectar personas, no ser una agencia que entorpezca, sino facilitar lo que ya está sucediendo, para generar una economía colaborativa en torno al mar’.

El golpe que la pandemia ha significado para el turismo ha sido un obstáculo para el crecimiento de Bahari en estos seis meses de existencia. Un solo dato: las cuarentenas han provocado que el 80% de las transacciones hechas por la plataforma se terminaran cancelando. Pero eso no ha mermado el entusiasmo del equipo, que tiene clara su hoja de ruta hacia la sustentabilidad del negocio. La clave, aseguran, será tener un alcance latinoamericano. Y para ello, el desafío será levantar capital para optimizar su tecnología e integrarse con gigantes de la industria como TripAdvisor o Airbnb, que hoy no tienen en su radar a estos pequeños operadores.

‘La invitación de Bahari es a pasar experiencias inolvidables en el mar y que el usuario, en el proceso, apoye a un emprendedor local para que sea guardián del territorio y, a la vez, se conecte con las maravillas y también con los grandes dramas que viven los ecosistemas marinos’, sintetiza Bazán.

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