Rafael Casanueva un héroe Linarense de la guerra del Pacífico

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Diario el Estratega de Linares/ Domingo 31 de enero del 2021.

Hijo de Manuel Casanueva Landeros y Dolores Palacios Ferrada, nació en Linares a 28 de abril de 1864. Cruzó las calles polvorientas sin aceras ni desagües de nuestro Linares de antaño. Las comodidades que da el progreso de la civilización, llegaron más tarde.
Rafael cuando niño también trepó las colinas de Putagán y oró al pie de los altares de Capilla Palacios. Sus padres, tal vez equivocados, vieron en aquel adolescente algún vestigio místico y lo mandaron al Seminario de Concepción. Allá en la soledad del claustro escucha el clarín y el tambor sagrado que llamaba a las armas para defender la patria en peligro de ser atacada por el Perú y Bolivia unidos.
El niño Casanueva, sin permiso de padres ni maestros, saltaba los muros de aquel clásico Seminario y viene a enrolarse voluntariamente en las filas del Regimiento Linares. El cuartel de esta unidad estaba en la esquina sur-oriente formada por las calles Chacabuco con Bellavista (Seminario de Concepción), ambos nombres célebres en nuestra historia. En ese lugar existió aquel cuartel histórico durante años; hasta después de 1891.
El muchacho Casanueva por su voluntad férrea y decidida durante la instrucción militar llama fuertemente la atención de sus instructores y jefes. Su carrera fue corta pero brillante, duró cerca de 16 años.
Recorrió el escalafón militar, grado a grado, desde modesto soldado del Regimiento Linares a Mayor del Regimiento Carabineros de Yungay, famoso este cuerpo -en aquel tiempo- por las grandes proezas que realizó.
Don Rafael hizo la campaña de ocupación al Perú y Bolivia hasta el 17 de junio de 1883, y por el arrojo en el combate, su sangre fría en el peligro y su generosidad para con el vencido, lo hacen acreedor al respeto y admiración de sus compañeros, al aprecio y consideraciones de sus jefes, a un merecido ascenso por el gobierno y a ser honrado por la Patria, después de Huamachuco.
Relato del historiador Molinare, al narrar la Batalla de Huamachuco: “De Linares, oriundo de aquella buena tierra, está el Alférez Rafael Casanueva -un muchacho de 20 años, en esa época y pocos que tenía de servicio-, quien mandaba la última mitad de la Compañía Ilabaca”.

Llega el año trágico; don Rafael Casanueva, soldado leal y disciplinado, abraza la causa de Balmaceda, cae con el Presidente mártir y es borrado del escalafón. Durante la contienda, muchos de sus compañeros de armas, cuando vieron en Concón casi perdida la causa del Jefe Supremo, se pasaron a la oposición al frente de sus batallones; contribuyendo enseguida a la derrota decisiva en Placilla. Nuestro héroe linarense, como tal, no siguió aquel abominable ejemplo.
Muchos de aquellos recibieron los laureles de la victoria. Y los leales, como Casanueva, sufrieron estoicamente las prisiones, los vejámenes, la degradación; el saqueo de sus hogares. Más tarde, cuando el odio, la metralla y la venganza se habían apagado, don Rafael Casanueva y muchos otros leales fueron reincorporados con todos sus grados y honores.
Aun no sé si el esta enterrado aquí en linares o en otro lado

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