Clotario Blest el último suspiro de un verdadero sindicalista cristiano
Por diario el Estratega de Linares 24 de noviembre/ Fotografía Alejandro Hoppe 1 de junio de 1990, archivo Fortín Mapocho, un seminarista Franciscano toca para el recién fallecido y tendido en una pobre cama don Clotario Blest
Es inevitable comparar a los dirigentes sindicales actuales con figuras tan arraigadas a la lucha por mejores condiciones laborales, como lo fue don Clotario, la economía liberal de mercado » a la chilensis» deja sus estragos también, en varios «lideres» que son la cabeza de varias multigremiales, los mas representativos y conocidos a nivel comunicacional, son Barbara Figueroa Sandoval de la central unitaria de trabajadores (Cut), Patricia Valderas presidenta de la federación de funcionarios de la salud (Fenats) y Patricio Elgueta Cofre, presidente de la federación de trabajadores del cobre, en donde el alma cristiana y el amor por el prójimo y una revindicacion con y para los trabajadores de Chile, pasaron a una lucha con negociaciones, que favorecen a solo sus sectores, con bonos millonarios para algunos, (Mineros planta), que no se sumaron al ultimo estallido social y solo velan por sus propias conveniencias, han dejado vacíos de lideratos, como los de la vieja escuela, como lo fue el gran y don Clotario, siempre como referencia de Blest, don «Luis Emilio Recabarren Serrano (Valparaíso, 6 de julio de 1876 – Santiago, 19 de diciembre de 1924), obrero tipógrafo autodidacta y gran luchador por revertir la injusticia laboral en Chile con sus trabajadores, en horas extenuantes de trabajo, y en su mayoría pagados con fichas de canje (Pulperías en salitreras) o miserias en los campos de Chile». es así como se forma y comienza casi una lucha dura por las reivindicaciones de los trabajadores de Chile, que a duras penas lograron algunos acuerdos, pero que su olla a presión revienta, cien años después un 18 de octubre del 2019.
«Todo final tiene un comienzo, y ese es el mas difícil y peligroso»
Clotario Blest Riffo es una figura emblemática y respetada por todos los grupos políticos chilenos, tanto por su obra como dirigente sindical, como por su vida ejemplar en pro de los derechos humanos y de los trabajadores de Chile.
Algo de su Historia
Nació en Santiago el 17 de noviembre de 1899, en el seno de una familia modesta. Desde muy joven estuvo vinculado a la Iglesia Católica, estudió en el Seminario de Santiago con una beca, siendo influenciado por el pensamiento social cristiano del sacerdote jesuita Fernando Vives Solar. A pesar de su fuerte vocación religiosa no escogió el camino al sacerdocio.
En 1922 entró a trabajar como empleado público en la Tesorería General de la República y comenzó a frecuentar las conferencias del dirigente Luis Emilio Recabarren. Asimismo, inspirado en el pensamiento social cristiano, participó en agrupaciones sociales ligadas a la Iglesia propiciando un Jesús Obrero, idea que fue rechazada por la jerarquía eclesiástica.
En la década de 1930 comenzó su actividad sindical al interior de la administración pública, organizando clubes deportivos y la Asociación de Empleados de Tesorería. Su figura alcanzó importancia nacional al lograr constituir en 1943 la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF). Su fuerte liderazgo e independencia de los partidos políticos, le permitieron alcanzar su máximo sueño, la unidad de los trabajadores, con la fundación de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) en 1953.
Clotario Blest, desde la presidencia de la CUT, encabezó permanentes huelgas y movilizaciones sociales para protestar por las malas condiciones económicas de los trabajadores y a favor de reajustes de sueldos, ante la galopante inflación que desvalorizó rápidamente los salarios de obreros y empleados. Estuvo al frente de las grandes huelgas nacionales de 1954, 1955, 1956, 1960 y 1962, siendo catorce veces encarcelado por Carlos Ibáñez del Campo, tres por Jorge Alessandri y una por Eduardo Frei Montalva.
En 1961 abandonó la presidencia de la CUT y comenzó a participar en los movimientos revolucionarios que surgieron en Chile inspirados en la Revolución Cubana. Asimismo, se sintió identificado con la Teología de la Liberación. Durante la Unidad Popular no tuvo participación; sólo manifestó su precupación por la división de los trabajadores. Después del golpe militar de 1973, participó activamente en contra de la violación a los derechos humanos, colaborando en la fundación de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, cuya sede estuvo por años en su propia casa.
Así lo titulo la revista Análisis
«La muerte de Blest, ocurrida el 31 de mayo de 1990. Él, que era un hombre que no pertenecía a este siglo, lo había dejado todo en sus años de lucha obrera y sindical. Con su mameluco azul, su cuerpo frágil se devolvía a la tierra en compañía de quienes los vieron surgir; en la Recoleta Franciscana, don Clota daba sus últimos suspiros. Con él se iban también las primeras luchas y pactos de fe en el movimiento. Despedido multitudinariamente se transformará en sinónimo de consecuencia para el partido de los trabajadores.«
Texto extraído de radio jgm.uchile.cl y su autora Patricia Matus de la Parra.
«La noche del 30 de mayo se estaba iniciando complicada. Clotario se encontraba recostado en su cama, sus ojos a ratos se iban y lo único que repetía era “compañeros vengan, compañeros vengan”. El fray Ovidio comienza a rezar, Blest gira su cuerpo hacia la muralla y comienza a rezar varios “Dios te salve María” por cerca de una hora. El fray le insiste a don Clota, le dice que se “entregue”. A lo cual finalmente accede. Una fría madrugada de mayo a las 3:45 fallece a los 91 años el líder sindical Clotario Blest.
De inmediato dan aviso al ministro provincial de los franciscanos, y al presidente de la Anef de esa época Hernol Flores. Preparan la capilla ardiente, le ponen su típico e inseparable overol azul, una cuerda franciscana amarrada a su cintura y sin zapatos, como un miembro más de la Iglesia Franciscana. Se le avisa también al presidente de la Central Unitaria, Manuel Bustos.
Todo el día 31 el cuerpo de Blest es velado en la Recoleta Franciscana, siendo visitado por cientos de trabajadores con sus familias y personalidades del mundo político. A las 11 de la mañana del día siguiente, Manuel Bustos hace un llamado para que todos los trabajadores a lo largo de Chile hicieran un minuto de silencio. Luego, cerca del mediodía una carroza del Hogar de Cristo llega hasta la puerta para trasladarlo a la Iglesia San Francisco de la Alameda. Llevan el ataúd el Ministro del Trabajo y su Subsecretario, René Cortázar y Eduardo Loyola.
Llegando a la Iglesia San Francisco, con mucha nostalgia y orgullo realiza la homilía el sacerdote Cristian Precht, con quién Blest había compartido innumerables veces en instancias de defensa de los derechos humanos
A las 17:13 minutos el cortejo se dispone para partir rumbo al Cementerio General. Frailes franciscanos llevan sobre sus hombros el ataúd de Blest. Las calles están repletas. Cuando entre la gente los murmullos comienzan a ensordecer. Sin previo aviso un grupo de encapuchados del Movimiento de Izquierda Revolucionara (MIR) y del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, les arrebatan el féretro de Blest, coreando consignas dan la vuelta por la calle Paris para luego aparecer por Londres y entregarlo nuevamente. Para ellos, don Clota también es parte de su historia y de la lucha de izquierda.
Con el féretro ya de vuelta comienzan a subir el ataúd a una carroza para dirigirlo al Cementerio General. Un grupo de trabajadores se acerca a René Cortázar y le dicen que a don Clota le hubiese gustado ir caminando con los obreros. Así se inicia una larga caminata por Avenida La Paz hacia el cementerio. Miles de personas lo acompañan, se acercan para poder tocar su ataúd, ayudar a llevarlo. Las flores caen desde todos los sectores. El cariño y el respeto son tremendos. No había viuda, ni hijos, ni hermanos, no había partido político, solo la clase trabajadora llorándolo y dándole las gracias por años de lucha para mejorar las condiciones de los trabajadores. En la calle las y los floristas de Recoleta escriben con flores blancas la frase “Adiós Don Clota” en tamaño gigante.
Un adiós al trabajo más constante por la unidad de los trabajadores, por legislaciones justas, por la consecuencia. Nació pobre y murió pobre, como siempre lo quiso. Atrás quedaron sus gatos, sus palomas, su perro “el Momio”, sus desayunos diarios en el Sindicato de Panificadores, sus largas caminatas a la Iglesia, la lucha en el Comité por la Defensa de los Derechos Humanos y Sindicales, sus largos y estremecedores discursos, sus fotos con el Ché, sus libros de Ghandi, sus muebles roñosos en la casa de Ricardo Santa Cruz, las respiraciones agitadas detrás de la mampara de su hogar en espera de refugio, sus respuestas incorruptibles, sus cientos de detenciones durante el gobierno de Ibáñez del Campo, su descontento, su alegría cuando se ganaba una propuesta justa. Ahora sólo queda el cariño y el respeto de cientos de trabajadores que se unían en su lucha y que hoy lo usan como bandera para lograr y recuperar la ansiada unidad.
Los trabajadores hoy piden que se respeten sus horarios de trabajo, que les paguen los días que corresponden, que tengan sala cuna para ver a sus hijos. Medidas básicas. Atrás quedaron las marchas que paraban al 90 por ciento del país por reformas de base, por leyes nuevas, por la mejora de la vida obrera. Hoy la historia de la CUT es entregada en un DVD auspiciado por el Gobierno de Chile.
En 1972, Canal 13 entrevista a don Clota y le pregunta: ¿Quien es Clotario Blest Riffo? A lo que él responde: “Es una persona que no tiene mayor importancia, que se ha dedicado toda su vida a organizar organizaciones en defensa de los trabajadores, sean obreros, empleados o campesinos. Para que adquirieran una vida más humana y más digna”.
Bibliografía memoria campesina /diario el Análisis / Historias secretas y olvidadas de Chile y Miquel Aquino.