La digitalización puede fortalecer el comercio, abrir nuevos mercados y mejorar la competitividad de las pequeñas empresas. El desafío para Linares es pasar de tener presencia en internet a construir una economía local mejor conectada, preparada y capaz de aprovechar las oportunidades digitales.
Columna de opinión | Diario El Estratega
Una persona busca un restaurante para visitar en Linares. Otra necesita un repuesto para su vehículo. Una familia quiere encontrar un alojamiento para recorrer la zona. Un cliente busca un regalo y quiere comparar alternativas antes de salir de su casa.
Todas estas situaciones tienen algo en común: antes de tomar una decisión, las personas necesitan información.
Quieren saber qué ofrece cada negocio, dónde se encuentra, cuáles son sus horarios, cuánto cuestan sus productos o servicios y cómo pueden contactarlo. Cada vez que esa información es difícil de encontrar, está desactualizada o simplemente no existe, se genera una barrera entre el negocio y su potencial cliente.
Este ejemplo cotidiano permite entender una de las grandes oportunidades que tiene Linares frente a la transformación digital: hacer que su actividad económica sea más visible, accesible y competitiva, aprovechando mejor las herramientas que ya existen.
Estar en internet no es lo mismo que avanzar digitalmente
Durante los últimos años, las redes sociales se han convertido en una vitrina importante para numerosos emprendimientos. Permiten mostrar productos, comunicar promociones y mantener contacto con los clientes. Sin embargo, tener una cuenta activa no significa, por sí solo, que un negocio esté aprovechando todo el potencial de la tecnología.
Una publicación puede despertar interés, pero ¿qué ocurre si el cliente no encuentra el precio, no sabe dónde comprar o no recibe respuesta a tiempo? ¿Qué pasa cuando un turista quiere conocer la oferta local y debe revisar decenas de publicaciones dispersas para encontrar información confiable?
El problema no siempre es la falta de tecnología. A veces, es la ausencia de una estrategia para utilizarla.
La transformación digital comienza cuando las herramientas dejan de ser un complemento y pasan a resolver necesidades concretas: facilitar las ventas, ordenar la gestión, mejorar la atención, conocer mejor a los clientes y reducir tareas que consumen tiempo.
Para una pequeña empresa, esto no necesariamente exige grandes inversiones. Puede comenzar por mantener actualizada su información comercial, organizar un catálogo, habilitar un canal claro para recibir pedidos o utilizar herramientas digitales para controlar sus ventas e inventario.
Lo importante no es incorporar tecnología por moda, sino elegirla con un propósito.
Una oportunidad para el desarrollo económico del Maule
La digitalización de las pequeñas empresas no es un desafío exclusivo de Linares. Forma parte de una conversación más amplia sobre productividad, competitividad y desarrollo regional.
En esa línea, Sercotec dispone de instrumentos como Ruta Digital y el Kit Digital, orientados a fortalecer las capacidades de las micro y pequeñas empresas mediante formación y herramientas tecnológicas. Estas iniciativas contemplan áreas como marketing, ventas, inventario y soluciones digitales para la gestión y comercialización.
La existencia de estos instrumentos es relevante, pero también plantea una pregunta: ¿cómo conseguimos que las oportunidades de apoyo lleguen efectivamente a los negocios que más las necesitan y se traduzcan en mejoras concretas?
No basta con que exista un programa o una capacitación. Es importante que los emprendedores conozcan las alternativas disponibles, comprendan sus requisitos y puedan identificar qué herramientas responden a sus necesidades.
La formación también debe ir acompañada de aplicación práctica. Aprender sobre marketing digital tiene mayor valor cuando ese conocimiento permite mejorar la presentación de los productos, comprender el comportamiento de los clientes o construir una estrategia comercial más clara.
Para Linares, el desafío consiste en conectar las herramientas disponibles con la realidad de su comercio, sus emprendimientos y sus actividades productivas.
El desarrollo digital también requiere colaboración
Sería un error pensar que cada comerciante debe enfrentar este desafío de manera aislada.
Los emprendedores tienen un papel fundamental: conocer mejor a sus clientes, revisar sus procesos y estar dispuestos a incorporar nuevas formas de trabajar. Pero el avance digital de una ciudad también depende de las condiciones que permitan a sus empresas acceder a información, conocimientos y soluciones.
Aquí existe un espacio de colaboración entre el municipio, los organismos públicos de fomento, las instituciones de educación superior, las organizaciones empresariales y el sector privado.
Esa colaboración podría traducirse en acciones concretas: identificar las principales brechas digitales del comercio local, acercar asesorías a los emprendimientos, facilitar el acceso a capacitación y promover herramientas que permitan descubrir la oferta comercial y turística de Linares.
También sería valioso evaluar los resultados. No solamente cuántas personas asistieron a una actividad o cuántos negocios participaron en una capacitación, sino qué cambios consiguieron implementar, qué dificultades lograron resolver y cómo mejoraron sus capacidades comerciales.
Contar con esa información permitiría orientar mejor los esfuerzos y construir iniciativas con mayor continuidad.
Una ciudad más visible también puede generar oportunidades
La transformación digital no termina en la puerta de cada empresa. También puede contribuir a conectar la oferta de una ciudad con las personas que viven en ella y quienes la visitan.
Linares cuenta con comercio, servicios, emprendimientos y atractivos que forman parte de su identidad económica y territorial. Sin embargo, para que esa oferta encuentre nuevos públicos, debe ser fácil de descubrir y comprender.
Una presencia digital más organizada puede ayudar a que un visitante conozca alternativas locales, que una persona encuentre un servicio que necesita o que un cliente descubra un emprendimiento que antes no conocía.
Esto no reemplaza la experiencia presencial ni la confianza que se construye entre comerciantes y clientes. Por el contrario, puede fortalecerlas al facilitar el primer contacto y entregar información útil antes de una visita o compra.
La oportunidad está en complementar lo que Linares ya tiene con herramientas que permitan ampliar su alcance.
El siguiente paso debe ser concreto
Hablar de transformación digital es sencillo. Lo difícil es convertir esa conversación en avances que puedan observarse en la vida cotidiana de los negocios.
Por eso, una primera tarea para Linares debería ser conocer mejor su propia realidad digital: qué tan fácil es encontrar sus negocios en internet, cuántos cuentan con información comercial actualizada, qué barreras enfrentan para vender por canales digitales y qué capacidades necesitan fortalecer.
Con ese diagnóstico sería posible priorizar acciones, conectar a los emprendedores con los apoyos disponibles y evaluar periódicamente los resultados.
No se trata de crear soluciones complejas antes de comprender el problema. Se trata de comenzar por las necesidades reales y avanzar con objetivos claros.
La tecnología, por sí sola, no garantiza crecimiento ni competitividad. Sus resultados dependen de cómo se utiliza, de las capacidades de quienes la incorporan y de las condiciones que permiten aprovecharla.
Linares tiene ante sí una oportunidad que merece ser abordada con visión de futuro: convertir la transformación digital en una herramienta concreta para fortalecer sus negocios, mejorar la conexión entre la oferta y la demanda y ampliar las oportunidades de desarrollo local.
La pregunta ya no es solamente cuántos negocios están presentes en internet. La pregunta es si estamos construyendo las condiciones para que esa presencia genere valor, competitividad y nuevas oportunidades para Linares.