La historia de la cabeza del indio de las Ánimas / por Maxi Ruiz Roky

Comparte

Diario el Estratega /22 de septiembre 2020

Hace unos años atrás, una familia linarense con sus dos hijos, Macarena y Tomás de 12 y 10
años respectivamente, se dirigieron a las montañas del cajón Achibueno. Manuel (esposo)
y, Jocelyn (esposa), habían escuchado de las famosas cascadas de Las Ánimas, por tanto, su
viaje se hacía hacia ese lugar.
A las 6 a.m. ya estaban en Monte Oscuro y caminando, por lo pesado que sería el viaje.
Cuando llegaron al cruce de las ánimas, ― y por indicación de un lugareño ―, cruzaron el
estero por un puente de palos, ya que evitarían el cruce a pie más arriba por el estero las
ánimas.
Después de una larga caminata, se encontraron con una casa de madera abandonada, y
como allí habían unos árboles frutales, aprovecharon de comer unas manzanas y
descansaron un instante. En esos momentos Manuel se percató que sobre un piso de
madera, había una cabeza con rostro humano tallada en un tronco de peumo. Le observó
con atención y la examinó, comentando a Jocelyn que estaba muy linda. Rato después
siguieron su camino, ya que su destino (la cascada de Las Ánimas) estaba poco más de una
hora de camino.

casa donde se encontró la cabeza del indio


Por el tiempo que tenían, solo se bañaron un momento y almorzaron los víveres que
llevaban para la ocasión, mientras Manuel seguía pensando en la cabeza tallada. De vuelta
con su familia, decidió llevarse este trofeo a su casa, y con la mochila ya más desocupada
no tenía problema en cargarla, pero no sin antes haber sido reprendido por Jocelyn por
llevar cosas que no le pertenecían. Faltando poco para las 8 de la tarde, llegaron a Monte
Oscuro donde tomarían su vehículo de vuelta a casa.
Al otro día después del trabajo, Manuel se dedicó a lijar su preciada cabeza para después
darle un toque de barniz y así dejarla más hermosa, pero pasado una semana después de
aquel viaje a las cascadas de Las Ánimas, sucedió algo terrible. Jocelyn se da cuenta que
Manuel no despertaba para ir a su trabajo, así que fue a moverlo para que se levantara ya
que estaba atrasado, pero al moverlo se da cuenta que Manuel no reaccionaba. Ya
desesperada, llama a un matrimonio solicitando ayuda, los cuales acuden rápidamente a su
casa, sin embargo, su vecino al mover a Manuel, se da cuenta que éste estaba muerto.
Jocelyn, al darse cuenta de la situación, comienza a gritar y llorar desesperadamente, lo cual
hace que despierte Macarena y Tomás, los que al darse cuenta de lo ocurrido, también
lloran desconsoladamente.
Después del velorio y entierro, Jocelyn comenta con su hermana y madre que el resultado
de la autopsia de Manuel, no arrojó nada en concreto, o sea, en resumen, la muerte de
Manuel, no tenía explicación.
Dos o tres días después, empezaría una pesadilla para Jocelyn, esto porque en las noches
empezaron a ocurrir cosas paranormales en su casa. Ruidos extraños en el entretecho,
puestas que se abrían y cerraban con violencia y platos que caían sin ninguna explicación.
Jocelyn, de creencia católica, le pide a un sacerdote que santigüe su casa con agua bendita,
pero después de esto, todo sigue igual. Desesperada, Jocelyn averigua de una señora
―bruja según algunas personas―, y va a entrevistarse con ella. La señora Carmen la recibe
en su casa, donde Jocelyn le cuenta de su pesadilla, y ella le entrega unas pócimas que
debería colocar en cada esquina de sus piezas y otras habitaciones. Jocelyn un poco más
calmada, hace al pie de la letra lo que recomendó la señora Carmen, sin embargo, no tuvo
ninguna mejoría y los ruidos siguieron igual que todas las noches anteriores. Jocelyn en vista
de esto, vuelve a hablar con la Señora Carmen, la cual con extrañeza por el caso, se propone
darle prioridad. Se sientan las dos y, la señora Carmen, vieja y sabia, en estos casos empieza
a preguntarle a Jocelyn minuto a minuto todo lo que habían hecho con Manuel el último
mes de vida. Obviamente que, dentro de las vivencias, salió el viaje que habían realizado a
las cascadas de Las Ánimas, en el cual la señora Carmen le prestó más atención, llamándole
mucho la atención el tema de la cabeza tallada de humano, y pidiéndole a Jocelyn que le
contara con lujo de detalle ese fatídico viaje. La señora Carmen, con toda su experiencia y
sabiduría, logra captar que talvez ese era el problema en sí. Jocelyn termina asombrada
después de contar su historia, que al principio no tenía ningún sentido. La señora Carmen,
con todos esos antecedentes, propone a Jocelyn hacer lo siguiente. Se trata de devolver
dicha cabeza al lugar de donde la había traído Manuel, ya que tal vez que, por la historia, la
cabeza podría tener algún maleficio indígena de las tribus pehuenches que se suponen
habitaron esos territorios. La idea es devolver la cabeza al mismo sitio donde estaba, y,
como católica, debería rezar algunas oraciones y prender velas. También le dice que el viaje
la deben acompañar sus dos hijos, Macarena y Tomás.
Jocelyn concurre a su casa con la esperanza de lograr zafarse de esta maldición indígena,
que habría descubierto la señora Carmen. Se va directo a buscar la cabeza del indio para
dejarla lista y programa el viaje a devolverla. Jocelyn le cuenta a sus hijos lo que deben hacer
en forma abreviada y empieza a buscar dicha cabeza. A medida que pasan los minutos, su
preocupación y pulso se aceleran ya que no aparece la cabeza por ningún lado. Busca y
busca y nada. Da vueltas y vueltas, desordenando todo, y no encuentra la maldita cabeza.
Después de casi dos horas de incesante búsqueda, se rinde y suelta el llanto pensando que
la pesadilla seguiría. Desesperada vuelve nuevamente a donde la señora Carmen,
contándole lo sucedido, quien piensa para ella y comenta en silencio “Oh, esto es más serio
de lo que pensé”. Ella trata de calmar a Jocelyn, en consecuencia que no había encontrado
la cabeza, a lo que le propone otra estrategia. Tienes que ir definitivamente donde trajeron
la cabeza y orar y prender las velas que anteriormente le había dicho ―A todo esto, las
cosas paranormales seguían ocurriendo en la casa―.
Se acerca el fin de semana y, Jocelyn le pide a su hermano Julián que la acompañe al cajón
de las ánimas para realizar lo pedido por la señora Carmen. El sábado de madrugada, parte
la familia completa a realizar dicho cometido. El viaje para Jocelyn es interminable, y a su
vez pensando si tendría buenos o malos resultados. Siguiendo el mismo itinerario realizado
en la pasada ocasión, se van acercando a esa vivienda vieja y abandonada ―ahora
aborrecida por Jocelyn―, por todo lo que había sufrido en este último tiempo. Jocelyn,
entre el cansancio y nerviosismo, se aproxima a la vieja casa, empieza a sacar las velas y se
pone a hacer las oraciones indicadas por la señora Carmen, mientras tanto sus dos hijos
corretean por la orilla de la casa. De repente el grito de Macarena y Tomás, ¡“mamá,
mamá”! se escucha fuerte, y a Jocelyn se le acelera el corazón a mil por hora. ¡Mamá!, grita
nuevamente Macarena, y dice: ¡aquí está la cabeza del indio que tanto buscabas en la casa!.
Jocelyn, con total asombro, corre hacia donde estaba Macarena y ve la cabeza tal cual la
habían encontrado esa tarde con Manuel. Se inca llorando de rabia y alegría al mismo
tiempo, ya que tal vez sería el término de ésta pesadilla que la atormentaba día y noche
después de haber enterrado a Manuel. Jocelyn se abrazó con sus hijos y rezaron y colocaron
las velitas como se lo había indicado la señora Carmen.
Los días siguientes después de volver a casa, fueron de descanso y paz total.
Definitivamente se había terminado la maldición de la cabeza del indio.
Autor: Maxi Ruiz Roky

5 pensamientos sobre “La historia de la cabeza del indio de las Ánimas / por Maxi Ruiz Roky

  1. Buenísimo lo que hay en la montaña no se toca ni se trae la naturaleza es muy sabia solamente disfrutar y admirar lo bello qué es.
    En la montaña se puede encontrar muchas historias los arrieros son los que conoce las historias

  2. Bueno el cuento. Basado en la cabeza tallada por un cuatrero que se escondio ese lugar de la ley y por entretencion la hizo. Saludos al querido Maxi. PD: Cuente el del pozon de Las Animas tambien.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *